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Posts Tagged ‘versus’

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Foto: © Archivo Efe/Bart Maat

La preposición versus, que significa ‘frente a’ o ‘contra’, no necesita destacarse con cursivas ni comillas, por considerarse ya una palabra propia del español.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Confidencialidad versus transparencia en las Administraciones públicas», «Banana “versus” plátano, ¿sabes cuál es más saludable?» o «Minuto a minuto del Panamá vs. Inglaterra». (más…)

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Libros quemadosComo soy amante de los libros desde que tuve el primero en mis manos y tuve el placer de ser bibliotecaria durante 25 años, también me he quedado de una pieza al saber que en muchos lugares se destruyen libros, revistas y periódicos sin más ni más. En el Centro de Documentación e Información Pedagógica (CDIP) donde trabajaba antiguamente “hicieron zafra” —y disculpen la frase, pero no existe otra más a tono— con esos documentos y algo más, todos los juegos de fichas en cartulina y a máquina, y ¿saben por qué?, por la sencilla razón de que el mueble estaba comido por los comejenes y como se habían perdido, deteriorado y destruido tantos libros, era mejor empezar de cero: en papel recortado y a mano… Incontables títulos tenían juegos de fichas analíticas, algunas sumaban más de 20. No puedo describir mi asombro, mi tristeza y mi impotencia juntas de aquel día. También en el archivo del periódico donde trabajo ocurrió algo similar: los libros, donados a bibliotecas y periódicos solo se almacenan durante cinco años. Así que si un reportero necesita de un material anterior a esos cinco años, debe ir a otro lugar a buscarlo… Por eso comprendo perfectamente el artículo de Félix Sánchez, sobre todo cuando indica: “Mientras la Universidad se movía hacia los municipios, la Biblioteca, que es base en todo estudio serio, en toda investigación, que es una aliada histórica y natural de la escuela, marchaba en sentido contrario.” Lo más triste es que es un proceso irreversible, lo destruido no se recupera, y ni pensar en la digitalización, porque se han perdido tantas cosas. No hay más seguridad que lo que queda en blanco y negro sobre papel. Este es el artículo que les propongo, ustedes sacarán sus propias conclusiones:

S.O.S., ALEJANDRÍA. ¿BIBLIOTECA VERSUS UNIVERSIDAD?

Por Félix Sánchez

Unos meses atrás quise consultar en la biblioteca provincial de Ciego de Ávila las revistas RDA, porque una novela en la que trabajo hace tiempo está ambientada en parte en ese país, y para mi sorpresa una de las gentiles muchachas de la sala general me dijo: “Todas esas revistas de los países ex-socialistas se destruyeron”.
Le pregunté otra vez, incrédulo, y me reiteró la noticia demoledora (o desencuadernadora): “Todas, todas ellas, las Sputnik también”. Según entendí la razón era que ya esos países no existían. Bueno, algo así como que al liberarse América del dominio español y desaparecer esas colonias, parte de la corona, alguien hubiera decidido quemar todos los libros y revistas impresos en el nuevo mundo y que se encontraran en las bibliotecas españolas. “Se quemaron porque esos virreinatos ya no existían”. ¡Dios mío, qué suerte para la historia y la cultura que a nadie se le ocurrió ese disparate!
Ese incidente con la revista RDA habría bastado para una alarma, pero en ocasiones uno regula sus alarmas, las desmonta un poco para que no se pasen el día sonando. Sin embargo unos días después me vi en la necesidad de hacer un examen de inglés donde tenía que llevar un libro de alguna de las ciencias sociales que estuviese escrito originalmente en ese idioma, y como trabajo en el mismo edificio donde está la biblioteca, se me ocurrió que podrían existir algunos ejemplares en ese idioma. Era intuición o que recordaba haber visto libros en inglés en algunos estantes.
Nuevamente el síndrome de la biblioteca de Alejandría me golpeó. Y la alarma, desobediente, empezó a sonar. “No hay ninguno. Los libros en inglés que estaban en esta sala se destruyeron porque nadie los utilizaba”.
Dos incidentes que apuntaban, y no casualmente, hacia el mismo lugar. Una concepción de la utilidad, de la función de una biblioteca, bastante estrecha. Pero como dice el dicho que a la tercera va la vencida, que es el tres el número mimado de las argumentaciones, pues debieron pasar unos días para ponerle a la alarma toda la corriente y subirle el volumen. (A propósito, también el tres es un número fatal, y antibibliotecario, porque la Biblioteca de Alejandría asegura la leyenda que fue destruida tres veces: en el 272 d.C. por orden del emperador romano Aureliano; en el 391, cuando el emperador Teodosio I la arrasó junto a otros edificios paganos, y en el 640 por los musulmanes)

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