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Posts Tagged ‘XIX Feria Internacional del Libro’

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Santa Clara se prepara para su Feria del Libro. Este encuentro con las novedades literarias se celebra cada año en Cuba y en diferentes ciudades de la Isla. El país invitado es Rusia, así que muchos esperamos encontrar títulos nuevos, así  como otros ya conocidos y que hace mucho tiempo no se editan acá. Mi colega Francisnet Díaz Rondón presenta lo que habrá en esta fiesta del libro y al final aparece una infografía que hizo mi amiga Vilches Monzón, donde parecen los lugares en los que habrá ventas de libros o actividades colaterales.

OTRA VEZ LA FIESTA DEL LIBRO

La fiesta del saber llega a Santa Clara nuevamente como parte de la XIX Feria Internacional del Libro, que se desarrollará del 24 al 28 de febrero, y tendrá su prólogo el venidero martes 23 a las 9:00 de la noche, en áreas del parque Leoncio Vidal.
El poeta remediano Luis Manuel Pérez-Boitel, Premio Casa de las Américas, dirá las palabras inaugurales, mientras en la Glorieta del Parque la Banda Provincial de Música interpretará varias obras.
A partir del 24 comenzarán las actividades con la venta de libros en las carpas, de 9:00 a.m. a 8:00 p.m., y en las librerías de 10:00 a 9:00 de la noche.
Veintinueve puntos de venta y alrededor de 500 títulos estarán a disposición del público lector, y como es habitual, se concentrarán en la zona más céntrica de la ciudad.  

Reynaldo González

Reynaldo González, uno de los homenajeados en esta Feria.
Ilustración: Pedro-Janler

Entre las figuras invitadas a esta edición se encuentran: Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas; Adelaida de Juan, Laydy Fernández de Juan, Fernando Martínez Heredia, Rolando Rodríguez, Lourdes González, Julio César Guanche, Ciro Bianchi, Luis Adrián Betancourt y Alpidio Alonso Grau, que nos visitarán en este nuevo encuentro.
Llega otra vez la fiesta esperada por niños, jóvenes y ancianos, quienes acudirán a las carpas y librerías en busca de conocimientos, aventuras y sueños impresos en papel, para calarlos  en el alma tras cada lectura.
Entre las novedades presentes en la XIX Feria Internacional del Libro (FIL) en Santa Clara estará el traslado del popular Pabellón Infantil de la Galería Provincial de Arte para la casa de la cultura Juan Marinello, de la capital provincial.
En la jornada inaugural esta área abrirá sus puertas (10:00 a.m.) con la presentación del Grupo Teatral Alánimo, dirigido por Carmen Margolles. Allí solo se concentrarán textos para los más pequeños —en esta edición alcanza los 150 títulos—, aunque la literatura infantil estará presente en los demás puntos comerciales.
Prestigiosos escritores del género infantil presentarán sus obras aquí, como Alberto Rodríguez Copa (La República del zapato), Mildre Hernández Barrios (El mundo de plastilina,  El próximo disparate y Recetas de cocina para una gallina), Mayléen Domínguez Mondeja (Último circo), Lidia Meriño  (Leche con espejuelos); Geovanys Manso, con Un lugar en el mundo, y Lorenzo Lunar junto a Rebeca Murga con la obra Olor a canela. Clásicos como El cochero azul, de Dora Alonso y el Diario de Ana Frank, volverán nuevamente. Según anunció el comité organizador el precio de alrededor del 30 % de los libros para niños oscila entre los 2,00 y 4,00 pesos M.N.
Representantes del talento artístico de la provincia, como el Guiñol de Santa Clara, Drippy, el Grupo Teatral Mejunje, y Javier y Raquel y su Magic Show, actuarán para todos los niños.
A propósito, cabe destacar positivos cambios en la actividad colateral realizada cada año en el hospital infantil José Luis Miranda, con el proyecto Para una sonrisa, en el que el comité organizador hará llegar los libros directamente a las manos de los niños y así garantizar que alcance para todos.
Rusia es el país invitado de honor en esta edición, por lo cual  el Centro Provincial de Cine también se suma a la FIL con una muestra de cine ruso, que incluye películas basadas en obras literarias, como Crimen y castigo (día 25) de Fiodor Dostoievski, cuyo texto será presentado antes del filme en el lobby del cine-teatro Camilo Cienfuegos. 
En el Museo de Artes Decorativas festejarán los veinte años de la editorial villaclareña Capiro, con presentaciones de los últimos títulos y de la colección Estilo, recientemente creada para la publicación de importantes autores de la región, que iniciará con Hamartia y otros cuentos, de Jorge Hernández Pérez y Querida Zoelia, de Luis Cabrera Delgado.
También, verán la luz reediciones de Historias al margen, de Rebeca Murga; Vigoroso trazado, de Bertha Caluff, y Sueños morados/sueños rojos, de la joven narradora Anisley Negrín, por la colección La Puerta de Papel, del Instituto Cubano del Libro.
Mientras, en la casona de la UNEAC se desarrollará la actividad «Contar (y cantar) memorias», en la que literatura y música estarán presentes, con la intervención de autores como Ciro Bianchi, Laydy Fernández de Juan, Luis Adrián Betancourt, Alexis y Aramís Castañeda, Ricardo Riverón, René Batista Moreno, Ernesto Peña, Amador Hernández, Edelmis Anoceto, José Antonio Fulgueiras, entre otros.
La Sala Interactiva volverá a funcionar en la Biblioteca Provincial Martí con presentaciones de libros digitales.
Los jóvenes encontrarán otra vez su espacio en el parque de Las Arcadas —todos los días, a las 5:00 de la tarde— con un programa juvenil matizado con actividades literarias y culturales organizadas por la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en la provincia.
Existirán dos librerías itinerantes que cumplirán con la venta de libros en varios puntos distantes del recinto ferial, en los que se prevé un amplio plan de extensión y venta de títulos con la participación de sus autores.
Como de costumbre, el Programa de presentación de libros se realizará en la Sala Caturla, de la Biblioteca Provincial Martí, de esta ciudad.
Comenzarán sus actividades el día 24 a las diez de la mañana con una conferencia del periodista Ciro Bianchi sobre José Lezama Lima, en su centenario, y la presentación de sus títulos Lezama disperso y Asedio a Lezama y otras entrevistas.
Además de los 29 puntos de venta que existirán en áreas del recinto ferial, se extenderá la venta hasta comunidades lejanas de la ciudad, como Sakenaf, Rebacadero, Pueblo Mocho, Boquerones, Curamagüey, Caracatey, Antón Díaz, La Gomera, Las Minas, La Pulga, el Yabú, Hatillo, Picadora, Marrero, La Estrella y Subplanta.
Se han tomado todas las medidas necesarias para una mejor organización, y se han tenido en cuenta las deficiencias señaladas por la población en ediciones anteriores.

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Leyenda:
1- Presentaciones de libros. Sala Caturla. Biblioteca Martí.
2- Sala interactiva. Biblioteca Martí.
3- Área académica. Centro Provincial de Patrimonio.
4- Las chinchilas de Blas. Salón ECO.
5- Librería gigante. Salón ECO.
6- Punto de venta. Librería Viet-Nam.
7- Pabellón juvenil. Parque Las Arcadas.
8- Protocolo. Piano bar.
9- Área de la Editorial Capiro. Museo de Artes Decorativas.
10- Actividades colaterales. Teatro La Caridad.
11- Contar (y cantar) memorias. Sede de la UNEAC.
12- Actividades colaterales. Galería Provincial de Arte.
13- Actividades colaterales. Centro cultural El Mejunje.
14- Pabellón infantil. Casa de la Cultura.
15- Actividades colaterales. Cine-teatro Camilo Cienfuegos.
16- Almacén.
17- Peñas literarias. Café literario.
18- Punto de venta. Librería Pepe Medina.
19- Proyecto para una Sonrisa. Hospital Pediátrico.
20- Presentaciones de libros y encuentros con autores. Universidad Central Marta Abreu de LasVillas.
21- Presentaciones de la Banda Provincial de Conciertos.

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En el marco de la XIX Feria Internacional del Libro, creí necesario entregarles este artículo tan interesante sobre la vida de Carpentier en cuanto a la literatura rusa. Además, cuántos desconocerán que su madre era rusa. No olvidemos tampoco que la Feria este año tiene como país invitado de honor a Rusia. Fue publicado en Granma por Rafael Rodríguez Beltrán:

ALEJO CARPENTIER: LA LITERATURA RUSA QUE LLEVABA DENTRO

En 1929, en una carta enviada desde París a Toutouche, como llamaba cariñosamente a su madre, Lina Valmont, cuyo verdadero nombre era Ekaterina Vladímirovna Blagoobrázova, Carpentier escribe: “Acaba de pasar la gran pascua rusa. He asistido a la bendición de los panes en la iglesia ortodoxa de la calle Darú, a las doce de la noche. Ahora almuerzo casi todos los días en un restaurante ruso nuevo de Montparnasse, donde se comen admirables borshs, pirojoks, kashas y kissels. En todas las vidrieras hay huevos de pascua rusa y muñecas y cucharas y copas en forma de pájaro”.
En otra carta, luego de asistir a una puesta en escena de las Tres hermanas, de Chéjov por actores del Teatro de Cámara de Moscú, comenta: “¡Qué rusa es la obra! ¡Cuánto me acordé de ti! ¡Cuando veo ese tipo de teatro eslavo, me parece que te comprendo mucho mejor!”

Nikolái Gógol entre los favoritos del autor cubano.

Nikolái Gógol entre los favoritos del autor cubano.


Esta correspondencia, que en breve estará a disposición del lector cubano, pone de manifiesto, entre muchas otras cosas, como lo demuestran los precedentes fragmentos, la pervivencia de añejas tradiciones culturales rusas en la intimidad familiar, y constituye una evidencia más del profundo conocimiento de la historia, la literatura, el arte plástico y la música del país de origen de su madre, conocimiento que resulta omnipresente en la producción crítica y periodística del novelista, pero que no deja de apreciarse también en sus obras de ficción si bien, en ocasiones, de manera acaso un tanto menos evidente.
En Carpentier, el nexo con la literatura rusa se establece tanto de forma visible como de forma latente. La primera se refleja sobre todo en su labor como periodista, crítico y ensayista, en la cual las alusiones directas, los ejemplos, las citas a innumerables autores rusos apoyan el discurso de manera solo superada por las que se hacen a las literaturas latinoamericana y francesa, centros de atención privilegiados por Carpentier. La segunda, se aprecia en su comprensión y adecuación de cierto espíritu y de determinadas maneras de hacer y hasta de actuar de algunos de los escritores más significativos y universales de la literatura rusa, tales como Iván Turguéniev, Fedor Dostoievski y, sobre todo, Nicolái Gógol y León Tolstoi, sin que, por supuesto, en ningún caso nuestro novelista incurra, ni lejanamente, en el más mínimo mimetismo.

Múltiples fueron los vínculos de Carpentier con la cultura rusa.
Múltiples fueron los vínculos de Carpentier con la cultura rusa.

En su forma visible, las alusiones directas a la literatura rusa se harán presentes desde fechas tempranas de forma paulatina en la medida que su conocimiento se amplía al respecto. Muy al tanto de lo que se produce en la Rusia revolucionaria, bien pronto lo vemos abordar con mucho acierto la crítica de la novela de Vsévolod Ivánov El tren bindado Nº 14-69; en esta crónica se alude a otros escritores tales como, por una parte, Alexánder Kuprin e Iván Bunin que no han logrado asimilar el proceso de profundas transformaciones que se está operando en su país y, por otra, Serguéi Esenin y, sobre todo, Vladímir Mayakovski, “que persiguen una literatura directa, franca y seria”.
Algún tiempo después, alerta con respecto a la literatura decididamente reaccionaria que se gesta en Europa occidental en contra del proceso revolucionario ruso y de la que también se mantiene al tanto: “¡Triste literatura de despechados, visionarios, obsesos y adoradores del látigo! Literatura que causaría nuestra risa, si no nos revelara un estado de espíritu peligrosísimo, si no nos mostrara lo que sería Rusia, si algún día los refugiados que andan por el mundo regresaran a sus tierras y crearan un poder fomentado por su intransigencia y su odio”.


León Tolstoi, autor de La guerra y la paz.
León Tolstoi, autor de La guerra y la paz.

Más adelante, la presencia de los autores rusos en crónicas, ensayos y conferencias resulta sorprendente. Es especialmente valiosa su penetración de la obra del autor de Crimen y castigo en el que, a contrapelo de toda una buena parte de la crítica, ve un “anhelo de ascensión hacia algo distinto, algo mejor, hacia un aire más respirable”. El mayor elogio con relación a León Tolstoi, lo leemos en un artículo donde declara de forma lapidaria: “No es que falten buenas novelas en el siglo XIX; pero a muy pocas cuadra el título de ‘gran novela’, cuando se ha mencionado La guerra y la paz”.
Para el centenario de Gógol, Carpentier propone, con una notable penetración, la relación que puede establecerse entre el desarrollo de la literatura rusa en el siglo XIX y la literatura latinoamericana: “Allá como acá había toda una tradición que no estaba fijada y necesitaba de hombres que nombraran las cosas para que las cosas fueran —y, por ende se universalizaran. Allá, como acá, hubo que esperar muy largo tiempo para que la creación literaria eligiera caminos propios —y no siempre propios— y se fuera estructurando de manera continuada y coherente. De ahí que El cosaco de Gógol viene a ocupar un lugar paralelo, dentro de la literatura rusa, al que ocupan, en las nuestras, novelas como La vorágine o Don Segundo Sombra. Literatura adánica, de visión primera, con función de nombrar y definir”.
En su forma latente, la comprensión de la lección que brindaron los grandes autores rusos del siglo XIX —fenómeno que se aprecia en prácticamente toda la literatura europea de la primera mitad del siglo XX, con sus consabidas repercusiones en América— está presente también en el autor de Los pasos perdidos.
El polimorfismo —si conservamos el término acuñado por el escritor francés Paul Claudel— esto es, las súbitas e inesperadas transformaciones de los personajes centrales de Dostoievski, que heredará André Gide, y que es muy estudiado y apreciado por Carpentier también en muchas de sus crónicas, es una constante en algunas de las criaturas carpenterianas: pensemos en el músico-narrador de Los pasos perdidos o en Vera, la protagonista de La consagración de la primavera. Parafraseando las palabras de Claudel al referirse al novelista ruso, se puede afirmar que lo imprevisible, lo desconocido de la naturaleza humana, es también uno de los aspectos que confiere el mayor interés al desarrollo de muchos de los personajes de Alejo. Por otra parte, es conocida la relación que el lector puede establecer entre La guerra y la paz, cuya lectura Carpentier siempre recomendaba a los jóvenes escritores cubanos y El siglo de las luces. Novelas totalmente diferentes en innumerables aspectos, pero inspiradas ambas por un aliento épico que las hermana, como hermanas, o al menos parientes no muy lejanas son la rusa Natacha Rostova en medio del huracán provocado por la invasión de Napoleón a Rusia y Sofía, que se impone “hacer algo” en medio del furor universal del devastador levantamiento contra la dominación napoleónica en la capital española.
Por último, una curiosa anécdota, intrascendente solo en apariencia, refleja otro tipo de convergencia entre uno de los autores rusos antes señalados y nuestro novelista.
Recién llegado a Francia, Carpentier escribe a su madre, la querida Toutouche, una carta en la que narra el éxito inmediato que ha alcanzado en los medios intelectuales parisinos; podemos imaginar entonces a Lina, llena de un legítimo orgullo materno, mostrándole la carta al amigo Emilio Roig de Leuchsenring, director literario de la revista Social, quien de inmediato sin modificar mucho lo que ha leído en esa carta, redacta unas notas en las que se lee textualmente: “Desde los primeros días de su llegada, puede afirmarse que nuestro Carpentier conquistó París”, luego de lo cual pasa a enumerar a no menos de una docena de personalidades que han hecho de Alejo uno de los suyos. Al recibir el número de la revista, Alejo se enfurece y le escribe una severa carta a su madre, acusándola de haberlo puesto en ridículo a causa de su indiscreción.
Al parecer en ese momento la conquista era solo un sueño que, como sabemos, no está de más decirlo, fue luego superado con creces. Muchos años después, el propio Carpentier, comentando la reciente traducción de varias obras de Gógol, que no vacila en calificar de ” …uno de los clásicos más auténticos de las letras rusas… “, comenta refiriéndose a dicho autor: “Un día escribe a su madre que la Emperatriz en persona le ha rogado que acepte una cátedra de Historia… ¡Mero embuste! Lo que ocurre es que Gógol está soñando… “. Curiosa coincidencia.

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La XIX Feria del Libro Cuba 2010, entre sus múltiples opciones, ofrece la posibilidad de ver una rareza: los libros más grandes y más pequeños del mundo.


Libro gigante

El más grande tiene unas dimensiones de aproximadamente 3,80 por 3,50 metros, y pertenece a la Editorial Los Libros más pequeños del Mundo, de Perú.


libros más pequeños del mundo

Mientras, los más diminutos, conforman cuatro tomos de Los evangelios, presentados por la misma editorial.
Pero entre uno y otros hay toda una variedad de ejemplares, que puede disfrutarse en las fotos de Omara Mederos, de la Agencia Cubana de Noticias, que presenta Cubasí.

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