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Posts Tagged ‘Ricardo Soca’

Alegoría de la primavera. Sandro Botticelli (Galleria degli Uffizi)

La alegoría es una creación literaria, retórica o plástica mediante la cual se busca representar una idea abstracta por medio de símbolos tomados de la realidad concreta y cotidiana. La alegoría pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen, para que pueda ser mejor entendido por todo el mundo. que solo es conceptual, obedece a una intención didáctica. Así, una mujer con los ojos vendados que porta una una balanza es alegoría de la justicia; y la alegoría de la caverna, de Platón, es un recurso retórico alegórico para explicar las ideas del filósofo sobre relación entre los seres humanos y el conocimiento. Como vemos, hay un parentesco conceptual entre la alegoría y la metáfora.

La palabra alegoría nos vino del latín allēgŏrĭa, que a su vez la tomó del griego άλληγορία (allegoría), compuesta por άλλος (alos) ‘diferente’ y  άγορά (ágora) ‘plaza pública, asamblea’. De άγορά se formó también el verbo άγορευω (agoreyo) ‘hablar en la plaza pública’ y, más tarde, hablar en forma metafórica.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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Las abejas trabajan para poner propóleo en una colmena.

El propóleo es una mezcla resinosa obtenida por las abejas de las yemas de los árboles, exudados de savia u otras fuentes vegetales y que luego procesan en la colmena como sellante de pequeños huecos (6 mm o menos), en ocasiones mezclado con cera y para “barnizar” todo el interior de la colmena. 

Los griegos llamaban πρόπολις  (própolis) a las puertas de una ciudad, voz formada por el prefijo pro- y polis ‘ciudad’. Más tarde, Plinio empleó esta palabra en latín para darle nombre a la cera con que las abejas recubren la entrada de sus colmenas a fin de protegerlas contra hongos y bacterias.

Las propiedades antibióticas y fungicidas de esta sustancia, que en nuestra lengua se llama propóleo, eran conocidas desde la más remota Antigüedad por los sacerdotes egipcios, por los médicos griegos y romanos, y también por algunas culturas sudamericanas.

Ciertamente,  propóleo está vinculada por intermedio de polis, con muchas otras palabras de nuestra lengua, tales como político ‘relativo a la ciudad’, metrópolis ‘ciudad madre’ y policlínica ‘establecimiento de salud pública para la atención de una ciudad’.

Cabe añadir que polis proviene del sánscrito pur ‘ciudad fortificada’, que se encuentra en el nombre de Singapur ‘ciudad de los leones’.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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Para los griegos,ὠκεανός (okeanós) era la gran masa de agua que rodeaba el disco de la Tierra, que comenzaba más allá de las Columnas de Hércules, como llamaban al peñón de Gibraltar y a Ceuta. Ese gran mar estaba personificado en Okeanós, dios del mar, hijo de Urano y Gea, y marido de Tetis, la madre de Aquiles. Tal vez esté vinculado con el sánscrito āsáyānas. Los romanos lo llamaron Oceanus, y los clásicos latinos denominaron Mare Oceanum al Atlántico.
La palabra océano se empleó ya en el siglo XIII por Alfonso el Sabio: De como uino alexandre al cabo de la tierra & al mar oceano, o son los quiciales del cielo a la part de medio dia. Alfonso X (1280). General Estoria. Cuarta Parte.

Sin embargo, ya se utilizaba en inglés en el siglo xii, como ocean y como océan en francés. El siguiente trecho de Góngora pertenece a Las firmezas de Isabel (1594):

Las ondas del océano a las firmes rocas hoy tratarán como a navíos, antes que paso te dé. No muevas, Camilo, el pie, que moveré los pies míos adonde el robusto escita, la aljaba pendiente al hombro, a las fieras es asombro de las montañas que habita.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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Sesión del Concejo Deliberante de la ciudad de Lanús, provincia de Buenos Aires.

Deliberar es reflexionar antes de tomar una decisión, sopesando detenidamente los pros y los contras y establecer claramente los motivos por los que se toma. El adjetivo deliberante antiguo participio activo de este verbo, se aplica los organismos colegiados que debaten (deliberan) y toman sus decisiones por mayoría de votos.
La palabra procede del latín deliberāre, formado por el prefijo de- libra ‘ medida de peso’, literalmente, sopesar, tomar con ambas manos dos objetos para comparar su peso.
Metafóricamente, llegó a significar, ya en latín, el acto de meditar sobre el valor de los juicios, valores y conceptos, a fin de tomar una decisión.
A partir del participio pasivo de deliberar, se forman el adjetivo participial deliberado ‘intencional, hecho adrede’, el participial activo deliberante ‘que delibera‘ y el adverbio deliberadamente ‘adrede, a propósito’.

[…] me reafirmó en la creencia de que, en otras ocasiones, había actuado deliberadamente sobre mi estado de ánimo, de que tenía la capacidad de hacerlo. García Morales, Adelaida. La lógica del vampiro (1990). CREA.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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La esfinge de Guiza, junto a la pirámide de Keops, representa la fuerza del león y la inteligencia humana, con el rostro del faraón.

La pirámide se define en geometría, como un ‘sólido que tiene por base un polígono cualquiera y cuyas caras, tantas en número como en los lados de aquel, son triángulos que se unen en un punto, llamado vértice (DLE).

Las pirámides de Egipto son las más emblemáticas, como legado poderoso, que la humanidad recibió desde hace 4.700 años. Fueron construidas, como criptas reales para albergar los restos mortales de los faraones egipcios, con bloques de piedra recubiertos con calcio. Se ven hasta hoy como grandes construcciones de color blanco. Las más famosas son las de Keóps, Kefrén y Micerinos erigidas en la planicie de Giza, pero hay centenares de ellas que se fueron construyendo a lo largo de los siglos.

La palabra fue tomada del latín pyrămis -ίdis, y este, del griego πυραμίϛ -ίδος, del mismo significado (y no ‘pastel de harina de forma piramidal’, como también se ha sugerido). La voz griega se formó a partir de πυρόϛ (pyrós) ‘hoguera, pira’ (y no ‘harina  de trigo’), en el entendido de que en una hoguera el fuego se levanta en forma de pirámide.

Пυρόϛ (pyrós) está presente en nuestra lengua en palabras como pirograbado ‘grabado a fuego’, pirofórico ‘que arde espontáneamente en contacto con el oxígeno’, pirotecnia ‘tecnica de fabricar cohetes explosivos y fuegos artificiales’ y, por supuesto pira, de πυρά (pyrá) ‘hoguera’.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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Llamamos clandestino a aquello que es secreto o que se desea mantener oculto, en especial por temor a la ley o a las autoridades o, incluso, al descrédito causado por el rechazo de la sociedad ante determinados comportamientos. El diccionario de la Academia española le adjudica el significado de ‘secreto, oculto, y especialmente hecho o dicho secretamente por temor a la la ley o  para eludirla’.

Su sentido se ha mantenido intacto desde el latín clandestinus, derivada de clam ‘furtivamente, a escondidas’, que se formó a partir de la raíz prehistórica indoeuropea kel- ‘ocultar’.

Era voz de uso corriente en los siglos XV y XVI, referida, en general, a amores adúlteros o a casamientos de cristianos con moras o judías, como nos muestra este texto de Antonio de Guevara, extraído de su Libro primero de las epístolas familiares (1513):

El casamiento que se hace clandestino y abscondido, digo que procede de gran liviandad, y sale de mucha crueldad, porque da a todos los vecinos que decir, y a los viejos de que hablar (Corde).

La raíz kel- también está en la base de yelmo, procedente del germánico hĕlm, que produjo asimismo el inglés actual helmet. Con el prefijo griego ευ- dio lugar a eucalipto ‘árbol cuya semilla está escondida’.

 De La palabra del día, por Ricardo Soca

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El delirio persecutorio es solo una de las variedades de la paranoia.

Enfermedad mental que se caracteriza por la aparición de ideas fijas, frecuentemente absurdas o ajenas a la realidad, basadas en hechos falsos, junto a una personalidad bien conservada, que no ha perdido la conciencia ni padece alucinaciones. Según el punto de vista del psicoanálisis, el paranoico cree que lo persiguen porque atribuye a los demás —proyecta en ellos— su propia agresividad. En la esquizofrenia paranoide, el paciente suele vivir delirios en los que se ve a sí mismo como algún gran personaje histórico o recibe mensajes de alguno de ellos. Este delirio se llama megalomanía manía de grandeza.

Los griegos llamaban a los enfermos mentales en general paranous, palabra formada por pará ‘fuera de’ y nous ‘mente’, pero en español es voz del siglo xx, utilizada con precisión para un grupo específico de dolencias mentales con las características descritas en el párrafo anterior.

La definición del diccionario de la Academia española parece, por tanto, demasiado limitada: ‘Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas’ que, según el psiquiatra francés Henri Ey, corresponde más bien al trastorno clasificado como ‘psicosis delirante crónica’.

Veamos el siguiente texto del diario madrileño El Mundo sobre el cineasta británico Mike Leigh (25/5/1996).

Se ofende también con gran facilidad y puede llegar a mostrarse muy abrasivo sin un motivo que lo justifique. Se muestra paranoico con respecto a la prensa británica, tras haber sido atacado por varios periodistas (mujeres casi siempre), que consideran que en su obra retrata a las mujeres de forma muy poco comprensiva, si bien es mucho más cariñoso con los periodistas extranjeros.

La cita anterior muestra el significado más común de paranoico en el lenguaje cotidiano: alguien que se siente perseguido o atacado sin causa que lo justifique.

De La palabra del día, por Ricardo Soca

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