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Foto: © Efe/Erik S. Lesser

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El uso del verbo descambiar con el sentido de ‘devolver una compra’ es adecuado.

Pasadas las fiestas navideñas y con la llegada de las rebajas, muchas personas acuden a los comercios a devolver productos que compraron o les regalaron. Para referirse a ello se emplea a menudo el verbo descambiar, rechazado por quienes opinan que en este caso habría que utilizar cambiar: «Si quieres descambiar el producto que has comprado, tan solo tendrás que introducirlo de vuelta en la bolsa con esa hoja de devolución rellena», «Lo único que no se puede descambiar son los electrodomésticos» o «¿Cuál es el plazo para descambiar un artículo?».

Sin embargo, como indica el Diccionario panhispánico de dudas, este sentido de descambiar, equivalente a ‘devolver una compra’, no se considera incorrecto porque no se trata más que de deshacer un cambio previo realizado en el momento de la adquisición y es un uso muy extendido en la lengua coloquial en España.

Por tanto, los ejemplos anteriores pueden considerarse apropiados.

En amplias áreas del español americano se utiliza también descambiar, pero con otro significado recogido tanto en el Diccionario de la lengua española como en el Diccionario de americanismos: ‘Convertir billetes o monedas grandes en dinero menudo equivalente o a la inversa’.

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Foto: ©Pexels/Monstera

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La escritura adecuada del adjetivo infantojuvenil es en una palabra, sin espacio ni guion, por lo que no es infanto juvenil ni infanto-juvenil.

En las noticias sobre los efectos psicológicos de la pandemia, así como en las de otros ámbitos como el deporte, no es raro encontrar ejemplos en los que esta voz se ve escrita de modo inadecuado: «Las urgencias psiquiátricas en la población infanto-juvenil aumentan un 50 %», «Se observa una gran presión asistencial en el estrato poblacional infanto juvenil» o «El ayuntamiento construirá un frontón infanto-juvenil».

Tal como explica la ortografía académica, cuando los elementos que integran un compuesto pueden funcionar de modo autónomo como adjetivos, es posible emplear el guion, como físico-químico, pero este no es el caso de infantojuvenil porque infanto no es de por sí un adjetivo, sino una forma en la que se ha modificado infantil con la terminación -o, por lo que ha de ir junto.

En cambio, el guion es válido en infantil-juvenil, variante que aparece ocasionalmente, pues infantil sí aparece sin ninguna modificación. En cualquier caso, ni en este caso ni en el anterior es adecuado emplear un espacio, por lo que no es ni infanto juvenil ni infantil juvenil.

De este modo, en los ejemplos anteriores habría sido mejor escribir: «Las urgencias psiquiátricas en la población infantojuvenil aumentan un 50 %», «Se observa una gran presión asistencial en el estrato poblacional infantojuvenil» y «El ayuntamiento construirá un frontón infantojuvenil».

De (Fundación del Español Urgente)

Foto: ©Pixabay/geralt

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El nombre de la nueva variante del SARS-CoV-2 detectada en Sudáfrica es ómicron, con tilde en la primera o y en minúscula.

Sin embargo, no es raro encontrar en los medios de comunicación frases como «Tras la decisión de la UE y EE. UU., más países suman restricciones por la variante “Omicrón”», «Ya hay en Europa un caso confirmado de un paciente contagiado con la nueva variante Omicron» o «¿Qué sabemos de Ómicron, la nueva variante sudafricana del coronavirus?».

La nueva variante del coronavirus ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud con el nombre de la letra griega ómicron, que, como recoge el Diccionario de la lengua española, es una palabra esdrújula, por lo que se escribe con tilde en la primera o.

Por otro lado, y tal y como señala la Ortografía de la lengua española, tanto los nombres de las enfermedades como los de los virus y sus variantes son sustantivos comunes y, por lo tanto, lo apropiado es redactarlos con minúsculas y sin comillas ni cursiva

Así pues, en los ejemplos anteriores, lo adecuado habría sido escribir: «Tras la decisión de la UE y EE. UU., más países suman restricciones por la variante ómicron», «Ya hay en Europa un caso confirmado de un paciente contagiado con la nueva variante ómicron» y «¿Qué sabemos de ómicron, la nueva variante sudafricana del coronavirus?».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Foto: © Agencia Efe/ ETIENNE LAURENT

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El verbo anunciar se construye sin la preposición de cuando se utiliza con el sentido de dar noticia o aviso de algo.

En los medios de comunicación se utiliza con frecuencia este verbo acompañado de la preposición de, como en «LeBron James anuncia de que no irá a los Juegos Olímpicos», «El expresidente del Barça ha anunciado de que el club apoya el proyecto de la liga europea» o «El primero en anunciar de que su país iba a suspender sus obligaciones fue Donald Trump».

Según explica el Diccionario del estudianteanunciar significa ‘hacer que (algo, especialmente un hecho futuro) se conozca o se sepa’. No es necesario añadir una preposición entre el verbo y el complemento directo (aquello que se anuncia). Utilizar el verbo con de puede deberse a un cruce con otros verbos de significado similar, como informar o avisar, que sí pueden construirse con esa preposición. En el caso de anunciar, añadir de es una incorrección gramatical conocida como dequeísmo.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo recomendable habría sido escribir «LeBron James anuncia que no irá a los Juegos Olímpicos», «El expresidente del Barça ha anunciado que el club apoya el proyecto de la liga europea» y «El primero en anunciar que su país iba a suspender sus obligaciones fue Donald Trump».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Foto: ©Archivo Efe

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Los términobimensual bimestral bienal bianual no significan lo mismo, por lo que no es adecuado usarlos indistintamente.

Según el diccionario académico, bimensual es el adjetivo con el que se designa lo que ocurre o se hace dos veces al mes. El espacio de tiempo de dos meses es un bimestre, luego lo que suceda o se repita cada bimestre será bimestral.

Por otro lado, anual es lo que sucede una vez al año, pero si es dos veces al año será bianual. Dos años son un bienio, voz a la que corresponde el adjetivo bienal, que se aplica a ‘lo que sucede u ocurre cada dos años’.

Aunque habitualmente quincenal quiere decir bimensual, no siempre son términos equivalentes: algo que ocurre en viernes alternos es quincenal, mientras que algo que ocurre, por ejemplo, el 1 y el 7 de cada mes es bimensual.

Lo mismo ocurre con semestral ―cada seis meses―, que puede equivaler a bianual (dos veces al año).

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

Llueve y llueve en Atenas y en Santiago…

es un verdadero diluvio universal en Atenas…

la lluvia se escurre entre mi labios mojados…

lágrimas intermitentes caen del cielo nublado en Atenas y Santiago

negros nubarrones no dejan de pasar sobre nuestras existencias tan débiles…

es un verdadero diluvio universal en Atenas

y en Chile también llueve…

días de dolor e incertidumbre

días de dolor e inviernos duros

se nos vienen encima

con el doloroso pasar de tantos años

hoy ya sobrepasando todos los límites posibles…

y aun así celebrando este largo caminar…

llueve y llueve en Atenas…

lejos los hijos …

están

todos dispersos

por el cosmos…

algún día regresarán

algún día regresarán…

tal vez ya será muy tarde… porque

acá en Atenas y en Santiago llueve y llueve sin parar…

solo… solo en este rincón del mundo

seguiré y seguiré porfiadamente este caminar…

se ve claro

que la primavera y el verano

ya nos dejaron y abandonados…

aquí en Atenas solo llueve y llueve

torrencialmente.

¿y en Chile que está pasando..?

¿de nuevo soldados disparando contra el pueblo desnudo de la araucanía…?

Y Arauco

no tenía ya una pena… como decía Violeta…

dejemos que el cielo siga llorando solo…

y mis lágrimas se confundan

con las lluvias

en este diluvio universal en Atenas…

sigue lloviendo y lloviendo acá en Atenas ..

no importe que sea el día de mi fiesta olvidada…

escucho músicas del pasado..

y ahora que entre nosotros todo se terminó

y ya no hay nada más que nos une …

seguirá lloviendo como en un diluvio universal acá en Atenas y tal vez en Santiago de Chile…

llueve… llueve en ATENAS

14 OCTUBRE 2021

Limaduras de hierro se alinean sobre un papel, debajo del cual hay un imán.

Poder de atracción que ejerce el imán sobre el hierro, el niquel, el cobalto y sus aleaciones’ así como también ‘propiedad de los imanes y de las corrientes eléctricas de ejercer acciones a distancia, tales como atracción y repulsión mutuas e imantación por influencia,  así como la producción de corrientes eléctricas inducidas’. Se debe hablar, pues, de fenómenos electromagnéticos y no simplemente magnéticos.

Los fenómenos de atracción magnética, sin los cuales no funcionaría ninguno de nuestros electrodomésticos y,  mucho menos, las computadoras ni los teléfonos celulares, fueron observados por primera vez en la ciudad griega de Magnesia del Meandro, en la actual Turquía, donde el imán fue llamado λίθος μάγνης (lithos magnes) ‘piedra de Magnesia’, para luego pasar al latín como māgnēs, māgnētĭs.

En la Hispania del siglo XV, se decía que la piedra preçiosa que es llamada magnes beujda con vino sana los ydropigos, o sea “que esta piedra preciosa llamada magnes cura la hidropesía”.

Galileo intentó vender a varios nobles un pedazo de roca magnética, montada sobre un bello soporte de madera, alegando que sería un excelente regalo de bodas, como signo de atracción y fuerza, pero ante el fracaso, perdió interés en el fenómeno. Por aquellos mismos años, que sería retomado en 1600 por el inglés William Gibert en su obra De magnete, el primer trabajo científico sobre el magnetismo.

De La palabra del día, por Ricardo Soca