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Foto: ©Archivo EFE/Francis R. MalasigEscuchar

Foto: ©Archivo EFE/Francis R. Malasig

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Los nombres con los que se conocen los tifones, ciclones y huracanes no necesitan marcarse con cursiva, comillas ni ningún otro resalte, de acuerdo con la Ortografía de la lengua española.

Es frecuente encontrar en las noticias frases como «El tifón ‘Goni’ se dirige a Vietnam tras su paso por Filipinas» o «China activa su máxima alerta por el tifón Haiyan», en las que habría sido preferible escribir «El tifón Goni se dirige a Vietnam tras su paso por Filipinas» y «China activa su máxima alerta por el tifón Haiyan».

Además, se recomienda mantener el artículo cuando de forma oral o escrita se mencionen los huracanes, tifones o ciclones directamente por su nombre propio: el Goni, mejor que Goni.

Por otra parte, si se emplea el prefijo super- para expresar la gran magnitud del tifón, lo adecuado es escribirlo sin tilde y unido a la palabra que acompaña (supertifón, no súper tifón ni súper-tifón), tal y como señala la Ortografía.

En cuanto al género, tanto las tormentas tropicales como los huracanes y tifones son todos ciclones, por lo que, cuando se mencione un huracán que luego se convierte en tormenta, lo aconsejable es unificar el género empleando el artículo masculino el (tifón) Goni—, recurso que permite mantener la coherencia en la denominación del fenómeno atmosférico en sus distintas etapas.

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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El diccionario académico da como primera definición de restringir ‘ceñir, circunscribir, reducir a menores límites’. En la misma línea, el Diccionario del estudiante, de la propia Real Academia Española, lo define como ‘reducir algo a unos límites menores’, con el ejemplo «Han restringido a cinco el número de permisos anuales que podemos pedir».

En una frase como «Se restringe la entrada o salida a los siguientes casos», lo que se expresa es que esas dos acciones no son libres, sino que quedan reducidas a unos límites mencionados, por lo que la entrada o la salida solo es posible en esos casos.

Ninguna de estas obras da ‘prohibir’ como uno de los sentidos de restringir, aunque a veces se emplea con este valor de modo impropio, lo que puede haber sido el origen de la confusión. Con este verbo, sería «Se prohíbe la entrada o salida excepto en los siguientes casos».

De Consultas de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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Foto: © Archivo EFE/Enric Fontcuberta

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Las palabras brote y rebrote, por un lado, y ola y oleada, por otro, se emplean a menudo de forma indistinta, pero encierran matices que conviene tener en cuenta para una redacción más exacta.

Brote es un término más amplio, mientras que rebrote es más preciso, pues implica que ya se ha controlado y eliminado algún brote anterior. En la situación actual, es válido afirmar que vuelve a haber brotes en una localidad o que hay rebrotes o nuevos brotes en las últimas semanas.

En suma, allá donde es adecuado emplear rebrote también lo es optar por brote, pero si se alude a un primer brote no es apropiado utilizar rebrote.

Por otra parte, en las noticias sobre los nuevos casos de covid-19, se emplean indistintamente los sustantivos ola oleada. En este sentido, cabe indicar que, aunque el término oleada es adecuado y no es preciso siquiera ponerlo entre comillas, resulta preferible optar por ola

En efecto, la Real Academia Nacional de Medicina considera que en epidemiología es la voz ola (que puede considerarse sinónima de fasela que empezó a utilizarse por su parecido con el movimiento característico de subida y bajada de las olas del mar. Con este sustantivo se hace referencia a un número creciente de personas infectadas por una enfermedad, que alcanza un máximo para, a continuación, descender más lentamente.

Puede decirse, en definitiva, que todos los países afectados han sufrido una primera ola de coronavirus y que algunos de los que se venían recuperando y habían alcanzado la llamada nueva normalidad se están enfrentando ahora a nuevos brotes y se preparan para segundas y terceras olas.

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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Foto: Pixabay/rawpixel

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Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre, se recogen a continuación algunas claves para mejorar la redacción de las noticias relacionadas con este ámbito.

1. Persona con problemas de salud mental, expresión recomendada

Persona con problemas de salud mental o persona con trastorno mental son las denominaciones recomendadas. Los colectivos que representan a estas personas defienden estas denominaciones, especialmente para su empleo en los medios de comunicación, y las consideran preferibles a enfermo o enferma mental, que denominan al individuo por una sola de sus características, y a otras, aún más peyorativas, como loco o perturbado.  

Asimismo, más allá de los significados recogidos en los diccionarios, se desaconseja sustantivar el nombre de la enfermedad para designar a la persona (esquizofrénicodepresivoanoréxicopsicótico, etc.), del mismo modo que no es frecuente hablar de un sidoso o un canceroso para referirnos a quienes tienen estas enfermedades.

2. Centro de salud mental, no manicomio 

Centro de salud mental o, en ciertos casos, centro de díacentro de rehabilitación y otras expresiones similares son las adecuadas para referirse a las instalaciones donde se atiende a las personas con problemas de salud mental, mejor que otras como manicomio.

Como en otros centros sanitarios, quienes necesitan tratamiento de salud mental ingresan no son recluidosinternados o encerrados en ellos.

3. Trastorno mental no es sinónimo de discapacidad intelectual

La denominación trastorno mental se utiliza para referirse a una serie de problemas de salud que no suponen ni tienen por qué estar asociados con una discapacidad intelectual. Así, la Guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación indica que la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión o la ansiedad, entre otros, son problemas de salud mental, mientras que el daño cerebral adquirido, el autismo, el síndrome de Down o la epilepsia no lo son. 

4. Términos de salud mental en otros contextos

En ocasiones se emplean en las noticias elementos y terminología del campo de la salud mental para describir situaciones, personas o cosas que nada tienen que ver con los problemas de este tipo. Por ejemplo, es frecuente usar el adjetivo esquizofrénico para referirse a una situación caótica, irracional o contradictoria, como en «El partido vive una etapa esquizofrénica». Se trata de un uso metafórico que los colectivos que representan a las personas con trastorno mental consideran inapropiado, peyorativo y perjudicial para su imagen.

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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Foto: ©Archivo Efe/EFE/EPA/ESO/M. Kornmesser/L. Calçada & NASA/JPL/Caltech

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El nombre recomendado actualmente para la sustancia química que se ha detectado en Venus es fosfano, no fosfina.

En las noticias sobre este hallazgo astronómico es frecuente encontrar la forma hoy desaconsejada, como se puede comprobar en los siguientes ejemplos: «La fosfina, la molécula pestilente y tóxica que podría ser una huella de vida en Venus» o «En nuestro planeta, la fosfina se asocia con la vida porque se encuentra en los microbios».

Los nombres de los compuestos químicos tienen validez internacional y están regulados por la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), así como por las entidades correspondientes en diversos países, que reajustan las normas básicas a la morfología y la ortografía de cada lengua. 

En el caso concreto de este compuesto del fósforo, la Real Sociedad Española de Química precisa, en un documento que resume las normas de la IUPAC del 2005, que el nombre adecuado es fosfano y señala de modo explícito que la denominación fosfina y otras similares «no se deben utilizar». Otro posible nombre, que en textos no especializados resulta menos conveniente, es trihidruro de fósforo.

Estas normas se aplican a otros muchos nombres químicos, como por ejemplo dióxido de carbono, que reemplazó al hoy desechado anhídrido carbónico.

Por ello, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido «El fosfano, la molécula pestilente y tóxica que podría ser una huella de vida en Venus» y «En nuestro planeta, el fosfano se asocia con la vida porque se encuentra en los microbios».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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Foto: ©Pixabay/TheDigitalWay

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La interjección sanseacabó, usada coloquialmente para dar por terminado un asunto, se escribe preferentemente en una sola palabra, mejor que san se acabó.

En los medios de comunicación pueden verse frases como «Que venga la auditoría, que haga su trabajo y san se acabó, porque no hay nada ilícito», «Multaza de trescientas libras y ¡san se acabó!» o «De Castro fue enfático en su mensaje: “Bueno, no hagamos elecciones, quédese usted aquí, monten una dictadura y san se acabó”».

El Diccionario de la lengua española recoge sanseacabó como la grafía preferible. Además, aunque tanto esta obra como el Diccionario panhispánico de dudas dan validez a la variante san se acabó, sin guiones intermedios (san-se-acabó) y hoy minoritaria, la Ortografía de la lengua española, de posterior publicación, da un paso más allá y considera incluso «desaconsejable, por su poco empleo, san se acabó».

Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido mejor escribir «Que venga la auditoría, que haga su trabajo y sanseacabó, porque no hay nada ilícito», «Multaza de trescientas libras y ¡sanseacabó!» y «De Castro fue enfático en su mensaje: “Bueno, no hagamos elecciones, quédese usted aquí, monten una dictadura y sanseacabó”».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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Foto: ©Archivo Efe/Toni Albir

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El término okupa, empleado para referirse a la ‘persona o al movimiento que propugna la ocupación de viviendas o locales deshabitados’, aparece recogido en el Diccionario de la lengua española y, tal como en él se indica, no necesita comillas ni cursiva.

No obstante, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases como «Los “okupas” que se fueron de veraneo a Ibiza denuncian al propietario por cambiar la cerradura», «Los “okupas” intranquilizan a las comunidades por vacíos legales» o «Los “okupas” hacen negocio con la covid-19».

Debido a que el uso de okupa y de términos derivados —como okupar, okupación— está ya muy asentado en países como España, la Argentina y Chile, no es necesario aplicarles ningún resalte, y así se recoge en la Ortografía de la Real Academia Española.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Los okupas que se fueron de veraneo a Ibiza denuncian al propietario por cambiar la cerradura», «Los okupas hacen negocio con la covid-19» y «Los okupas intranquilizan a las comunidades por vacíos legales».

De Recomendaciones de Fundéu (Fundación del Español Urgente)

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